2014 Tatuajes de la Conciencia

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PRESENTACIONES
El viaje de las Palabras.
De cómo Cosas del Cuerpo de convirtió en una serie de pinturas.
Hace varios años la carátula de un libro me llamó la atención. Tenía la imagen de un hombre con una especie de fauna desperdigada por el cuerpo, a modo de tatuajes. Un tema recurrente en mi imaginario mental: me gusta pensar en las experiencias, las personas, los sueños como un tatuaje de la conciencia.

¿Hasta que punto los demás somos nosotros mismos, hasta donde somos nuestro cuerpo?

El libro se llamaba Cosas del Cuerpo y José Watanabe su autor. El primer poema que leí despertó un mundo de posibles pinturas, las palabras me generaban imágenes donde el cuerpo era a la vez límite y universo. En esa época yo había retomado la pintura en tela luego de muchos años de trabajar en madera. Este regreso a la tela se había dado en la forma de una pintura muy minuciosa y de pequeño formato.

Los cuadros que presento en está oportunidad partieron del ejercicio de leer los poemas que mas me gustaban y ponerme a dibujar sobre papel casi automáticamente. Me he demorado cuatro años en descubrir como serían pintadas estas imágenes y muchas veces el proceso ha sido por decir lo menos, árido y lleno de dudas.

Watanabe publicó más libros, esos libros siempre fueron hallazgos que iluminaban mi proceso creativo desde un ángulo totalmente opuesto pero hermano al mío. Recuerdo una entrevista -no se si escrita o en radio- donde él contaba cómo las imágenes le suscitaban poemas. Habló de la visión de una pluma seca adherida a una piedra, que se transformó en La Piedra Alada, poema que dio el nombre a ese libro maravilloso. En el caso de esta serie de pinturas sus palabras hicieron el camino inverso y aquí están devueltas nueva y arbitrariamente en imágenes que resonaron en otra conciencia.

Las cosas no siempre salen como planeamos y él murió cuando yo todavía pintaba y pensaba como iba ha hacer para conocerlo y contarle esto que acabo de escribir, la manera en que sus poemas habían creado ya otra forma de realidad.

Denise M.